Un control de Mossos en Sitges premia a 15 jóvenes por no beber
- • La práctica de que el conductor no consuma alcohol crece entre los menores de 30 años
- • Un hombre trata de saltarse la prueba y es detenido por conducción temeraria
- La prueba de alcoholemia se instaló en la carretera C-31, en Sitges, la madrugada de ayer. Foto: DIEGO CALDERÓN
SITGES
Todavía se bebe cuando luego se debe conducir. Pero algo está cambiando, sobre todo entre los más jóvenes. Un grupito de amigos sale y uno de ellos decide que esa noche él no beberá. Y la semana que viene le tocará a otro, una noche de abstinencia en plena juerga. Fue el caso de dos de los automovilistas veinteañeros que en la madrugada del viernes dieron un soberbio 0,0 en el control de alcoholemia que los Mossos d’Esquadra habían montado en la carretera C-31 en Sitges, poco antes de la curvas del Garraf.
Al lado de las patrullas, media docena de voluntarios de la Cruz Roja. Fue la primera noche de la campaña Et queda una vida, no la perdis a la carretera que premia a conductores menores de 30 años que den negativo en el control. En Sitges, 15 de ellos recibieron como premio un carnet del club TR3SC y un número para un sorteo de tres viajes y cursos de inglés en Irlanda.
CAMBIO DE MENTALIDAD / «La mentalidad ha cambiado. Cuando empezamos hace 10 años con los controles, casi todo el mundo daba positivo, a menudo con tasas muy elevadas», decía a pie de carretera Xavier Flores, sargento de los Mossos. Aunque no todo el mundo cambia: a las ocho de la tarde habían pillado a un hombre con 0,70 miligramos por litro de aire espirado, por encima de la tasa penal de 0,60. También en el control de Sitges había de todo. El ejemplo nefasto, un hombre de Vilanova i la Geltrú –zapatos, pantalones, camisa y gafas de marca– que celebraba su aniversario. Premio gordo para él, pero de los malos. Al ver el control, a 200 metros, dio un giro brusco y en dirección contraria se adentró en Sitges. Un coche patrulla le persiguió y le detuvo. Dio 0,48, por encima del límite legal de 0,25. Hubiera sido solo falta administrativa, pero ahora será delito y juicio rápido por conducción temeraria en combinación con alcoholemia. «Lo volvería a hacer» decía. En esas tres horas, hubo otras dos infracciones penales.
Había el ejemplo malo, pero con atenuante de arrepentimiento. El de Cristian, 28 años, vecino de una urbanización cercana. Un kilómetro en coche desde el casco urbano y le pillaron tras tomarse dos whiskys y dos chupitos. «Podría haberlo evitado cogiendo otro camino más largo pero me lo merezco. No debería haber bebido» decía Cristian, que hace tres años perdió el carnet un mes por una infracción similar.
Y había ejemplos de los buenos, de esos que hacen falta. El de cinco chavales de El Prat de los que su conductor, de 19 años, un año de carnet y una L en la parte trasera, daba 0,0, mientras a sus amigos les brillaban los ojos y les desbordaba la alegría. «Es que no queremos matarnos». Cada semana es uno el que conduce y no bebe. «Una noche que tú no bebes y tienes premio», le decía uno al conductor cuando la voluntaria Rosa Alcalá le daba la buena noticia.
UN MADRUGADOR / «Eh Miki, ¿te vas hacer monje o qué?», bromeaban los tres amigos con Miguel Nolla, de 21 años, que también acababa de dar 0,0 y aseguraba que no era difícil para él no consumir alcohol mientras los otros lo hacían. También Miguel Esteban, de 28 años y vecino de Segur de Calafell, recibía premio. Otro 0,0. «Me acabo de levantar, a las cinco entro a trabajar en el aeropuerto», dijo. «Ahora tengo que pasar por las curvas y allí te puedes encontrar de todo», añadió.
4 comentarios:
La idea es bona. sempre per ser jove s'ha criticat, pero tambe toca que hi hagi paraules per reconeixer una part important de la població jove.
La iniciativa estimula, premio y castigo..., el código es relativamente reciente, en un país dónde el consumo de alcohol, ha sido jaleado y a precio de mercado, cuesta despertar la conciecia...a ver si, poco a poco y sin desfallecer...
Un vehiculo con un mal conductor es "una arma que puede matar".
Ayer Domingo, fue el día del esport en Calafell, daba gusto ver todo el día al Sr. Alcalde, con su esposa paseandose por toda la zona ludica, escoltado siempre por una fotografo, y un camara de televisión, perfecto eso lo llamo yo luchar contra la crisis, esta dando empleo a dos personas (¿¿o es autopublicidad???)
Me parece bien que la mentalidad de los jóvenes cambie en ese sentido (aunque no creo que todo sea tan bonito).
Lo que ya no me parece bien es que se les premie. ¿A cuento de qué viene premiar a alguien por hacer lo que toca? ¿quién premiaba a todas las personas que hasta ahora no bebían cuando salían?
El premio en este caso es seguir con vida, que ya es bastante viendo lo que hay.
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