Cuando se habla de política, no dejamos de hablar de un escenario político, al cual se suben las personas para ejercer su papel. Cierto es por tanto, que no deja de ser una actuación cada una de las actuaciones de los políticos.
Dicen también, que los políticos han de bregar muchas veces con que al ejecutar acciones que puedan resultar impopulares, incluso irregulares, gracias a esa actuación teatral en cierto modo, han de tratar en suavizarlas y que esas decisiones lleguen a la población de una forma lo más popular posible. Entrados en esa guerra, especialmente cuando las medidas impopulares se sustentan con escasos argumentos, se utiliza el ya conocido lenguaje demagógico.
El escenario más escabroso se presenta cuando el personaje político, comienza a mezclar ambiciones personales, cuando el personaje político se asienta en el escenario y disfruta de las mieles que conlleva el poder, su ego se ve incrementado, es ahí donde el aspecto personal, y su esencia, se tienen que manifestar para conducirle.
Bien por el camino de la coherencia y la humildad, recordándole que a ese escenario le ha subido una población que es quien ha depositado en él su confianza para que gestione la “polis” y recordándole también, que esa gestión una vez aupado por los votos de la mayoría de los ciudadanos, ha de hacerse tanto para esos que le han votado, como para los que han votado otras opciones que consideraban mejor. Por lo tanto es a toda la población a la que se debe.
O bien, por el camino de la soberbia y la prepotencia, cuando el Ego incrementado, manda sobre la esencia humana, cuando ésta, está arrinconada o no desarrollada, y es el propio Ego el que lleva años predominando en sus acciones, no sólo como político sino también como persona. En este caso, toda la estrategia de sus acciones no vienen dictadas por la esencia que todas las personas tenemos, sino por un ego depredador, que solo se alimenta de un poder y una ambición ilimitadas, jamás insaciable. Suele ocurrirles a muchas personas, con ciertos complejos, cuando su “filosofía” en la vida es la ambición de poder “mandar” en algún sitio y la continua necesidad de reconocimiento de los demás, pero no vamos a entrar en detalles psicológicos, para eso ya pueden rodearse también de psicólogos que les orienten en sus problemas. Aunque no deberían olvidarse que también en este campo, hay psicólogos que ejercen por vocación y deseo de ayudar a los demás y otros que lo estudian , bien para tratar de conocerse a sí mismos sin llegar a conocerse nunca o buscando técnicas de manipulación de su misma especie, cuando se rigen por la triste consigna de "tanto tienes tanto vales" y con objetivos exclusivamente materiales.
Solo unos ejemplos muy habituales en personas con ciertos complejos, por ejemplo, cuando se ven ninguneados en su trabajo, creyendo que debería tenérseles más en cuenta. Cuando se ven ninguneados en su propia familia y no mandan ni al perro o cuando existe un complejo de inferioridad por haber recibido una educación arcaica en la que la autoridad o padre, simplemente tiene que repetir las cosas una vez, sin explicación alguna.
Estos ejemplos, son los ámbitos más cotidianos. Pero el problema principal, es la falta de confianza en uno mismo y la necesidad siempre de tener que demostrar algo a alguien. Ese es el principal problema de cuando las personas se rigen por su Ego y no por su esencia.
Cuando nos regimos por nuestra esencia, simplemente te aceptas tal cual, sin tener que demostrar nada a nadie y con la satisfacción simplemente de compartir tal cual eres la vida en general, con la única ambición de una evolución humana constante.
En el ámbito de la política, o en el social, cuando accedes a un puesto que te da poder, si la base que te rige es la del Ego, ese complejo de inferioridad, lo puedes solucionar de cara a los demás, imponiendo, a falta de saber argumentar, gritando a falta de saber expresarte, y rodeándote de “amigos”, que a cambio de mantenerte en ese poder tan anhelado que te suple las carencias, les devolverás esos favores de una manera o de otra. Con la diferencia de que los costos a nivel empresarial, si no se justifican en la cuenta de explotación al final del año, te pueden suponer el despido y en cambio en la política, ese déficit, hay que arrástralo 4 años a costa de todos los ciudadanos. Se puede dar también el caso de que si la mentalidad no tiene ningún tipo de escrúpulos, cuando eres consciente de tu incompetencia y sabes que no vas a volver a saborear las mieles del poder, no tienes ningún inconveniente en vaciar unas arcas por despecho a los que vengan después y de paso preparar ya el hilo de por dónde vas a centrar después toda la oposición. Es decir, la actuación "del perro del hortelano". En este caso tu prioridad por rodearte de personas, es simplemente el compromiso de que debes un favor y que si no es válida, para su trabajo, es válida para mantenerte en donde quieres estar. Lo cual deteriora muchísimo la eficacia.
Si en cambio te riges por tu esencia, esas personas de las que te rodeas, son personas a las que consideras mejor capacitadas para ejercer la labor que les encomiendas y si no es así, no existe compromiso alguno para mantenerla, especialmente si a quien tienes que dar cuenta es al ciudadano, que al contrario, te lo va a agradecer y aumenta su confianza hacia tí.
Desgraciadamente el escenario político a nivel popular, parece que a tocado fondo a nivel de credibilidad, porque salvo contados casos, el ciudadano está muy desengañado con la gran mayoría de los políticos. Por este motivo comienzan a surgir movimientos desde la ciudadanía que se han erigido en críticos de ese escenario. Es algo lícito, es algo amparado por la democracia y desde todo punto de vista lógico, debido al descontento de las actuaciones en general.
Ya para situarnos directamente en nuestro escenario municipal, observamos las actuaciones de nuestros dirigentes en ese escenario político y como críticos, con derecho a hacerlo, nos encontramos con respuestas más propias de unas épocas, en la que la falta de libertades era el denominador común. La crítica no se admite, porque ahora, ese miedo que tanto ha utilizado la clase política de otras épocas para acallar a la población, lo infunde esa misma población por denunciar determinadas actuaciones. Pero en este caso, el único miedo que infunde es el de poder perder una posición, que desde la ciudadanía consideramos que no debe de estar ocupada por personajes que lejos de comportarse con la doctrina que propugna su denominación de origen, lo hacen bajo la doctrina de regímenes totalitarios, por lo que volvemos a lo de que a falta de argumentos, se impone o a falta de saber expresarse, se grita. Todo ello aderezado, con la constatación de unas actuaciones irregulares que rayan lo delictivo. Ya que además de la exposición hecha desde un punto de vista psicológico y sociológico, no he querido entrar en el punto de vista legal.
Esa escenificación de la política, en el gobierno municipal, refiriéndome a los representantes que forman el equipo de gobierno. Basándome en el método stanislavski, me ha llevado a que la representación del actor encarnado, tiene unos tintes muy lejanos a los principios del socialismo al que representan unos, ya que los otros, está claro que representan a sus propios intereses personales sin definición alguna, ya que la lealtad a su expresidente, con el que entraron al equipo de gobierno, ha quedado perfectamente demostrada. Así como la disciplina de partido que ha demostrado el otro regidor al que su partido le ha solicitado su acta.
Todo ello demuestra que las prioridades personales, están por encima de las políticas, con la diferencia de que el dinero nos cuesta a los ciudadanos, haya estabilidad o no la haya, funcione o no funcione el sistema.
¿Por qué nos hemos de extrañar que surjan corrientes ciudadanas críticas que lo denuncien?, aunque viendo la respuesta de los políticos, puede que ellos mismos estén empujando a estas corrientes ciudadanas indefensas en sus reclamaciones, sea desde la ciudadanía llana o desde las asociaciones de vecinos, a tenerse que subir al escenario político en defensa de unas reivindicaciones, a las que los actores no quieren tener en cuenta si simplemente vienen de la platea. Quizá esa politización a la que tanto aluden, ante su falta de argumentos, la estén provocando ellos mismos para que se le pueda escuchar al ciudadano. No es mala idea, si ello ayuda a que no haya ese abismo entre la clase política actual y la ciudadanía.
He extraido lo siguiente de alguno blogs que no sé por qué, me han llevado a un paralelismo singular con nuestro amado alcalde, y su mini yo, los que haciendo gala de su dominio del método Stanislavski antes mencionado, han encarnado un personaje conocido por todos en este país.
Seguramente, bién podrían cambiarse los nombres de los opinantes por muchos de los que les rodean y por muchos de los trolls que van entrando en los diferentes blogs para intentar defender lo indefendible, y lógicamente el nombre de Franco se sustituye por quien os venga a la cabeza, quizá sería la historia que quiere dejar escrita cuando no esté:
“Franco y los humoristas fascistas ... frases épicas de sus acólitos!!
Un argumento que lo demuestre; pues el que usaría cualquier fascista, porque lo digo yo, que siempre tengo razón y punto, y ole mis cojones. Si, ellos imponen su autoridad, inculcan sus ideas, reprimen y no toleran, usan la violencia, pero lo hacen con gracia. Franco, por ejemplo, era el humor personificado. …..
Destacamos las frases:
JOSE MILLAN ASTRAY: "Franco es el enviado de Dios".
HENRY KISSINGER: "Franco ya ha cumplido su gran misión y ocupa su puesto en la historia".
RAFAELA APARICIO: "En época de Franco vivíamos con una enorme tranquilidad. Quizá hubiera dictadura, pero no nos enterábamos".
FERNANDO CHUECA GOITIA: "No era un dictador aunque ejerciera la dictadura".
FERNANDO VIZCAINO CASAS: "Por supuesto que no fue el feroz dictador que hoy ofrecen. Realizó la transformación económica y social de España, convirtiendo su proletariado en clase media acomodada".
VICENTE POZUELO ESCUDERO: "Él, con una mentalidad muy práctica, no criticaba a nadie; cesaba».
MARIANO SANCHEZ COVISA: "Los que no estén intoxicados por la prensa, verán en la figura de Franco lo que han visto siempre, un caudillo que venció al comunismo, no a un bando de españoles, sino al comunismo".
Como veís, se actúe como se actúe, siempre habrá una camarilla que opine a favor, siempre los beneficiados. Hasta ahí comprensible, lo malo es cuando muchos que opinaron en contra, ya no están, o fueron relegados al olvido.
Ya pasó, ahora vivimos en democracia, por eso, aún es más indignante, que se actúe de la misma manera desde las siglas por las que muchos de los que opinaron en contra de esa actuación los quitasen de en medio o fueran relegados al olvido. Aixó no es "democracia i res més", aixó es indecencia y no tener escrúpulos, entendiendo por escrupulos: Limitación que uno mismo se impone sobre sus actos, de acuerdo con su calidad moral y que lo conduce a no cometer injusticias, abusos, etc: «
Ya pasó, ahora vivimos en democracia, por eso, aún es más indignante, que se actúe de la misma manera desde las siglas por las que muchos de los que opinaron en contra de esa actuación los quitasen de en medio o fueran relegados al olvido. Aixó no es "democracia i res més", aixó es indecencia y no tener escrúpulos, entendiendo por escrupulos: Limitación que uno mismo se impone sobre sus actos, de acuerdo con su calidad moral y que lo conduce a no cometer injusticias, abusos, etc: «
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