martes, 20 de agosto de 2013

Sabotean la torre de vigilancia de la montaña del Comú del siglo XV

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José M. Baselga

Unos vándalos han dañado una histórica torre de vigilancia de Calafell del siglo XVI y que sirvió para el control de las incursiones piratas. La construcción, de la que queda la base, y el plafón explicativo, han sufrido daños.

La torre está en la cima de la montaña del Comú y su acceso es difícil, por lo que los autores de los daños accedieron expresamente para causar los destrozos. La limpieza de las pintadas deberá ir a cargo de especialistas en tratamiento de monumentos históricos.

También intervendrán alumnos del instituto La Talaia de Segur de Calafell. La recuperación y difusión del monumento forma parte de un proyecto por el que escuelas de la localidad apadrinaban un elemento del patrimonio y lo promocionan.

Adecuar el entorno

El instituto La Talaia escogió la torre de vigilancia porque lleva el mismo nombre del centro educativo. Alumnos del instituto ya adecuaron los entornos de la construcción y realizaron el panel explicativo, que subieron hasta la zona en burro.

Cuando se descubrieron los daños en el patrimonio los alumnos mostraron su indignación y pidieron al Ayuntamiento que realizase los trabajos de recuperación a partir del mes de septiembre para que pudiesen participar.

La concejal de Cultura de Calafell Sandra Suárez (CiU) explica que la recuperación de la torre se hará con los estudios de los expertos. Suárez lamenta la acción de unos incívicos que además de causar un gasto al municipio, dañan un patrimonio que representa a un municipio.

La torre de La Talaia, que en 2005 un grupo de arqueólogos acondicionó para consolidar su base y los entornos, no es el único elemento del patrimonio atacado por algunos grafiteros. También los muros de la ermita románica de Sant Miquel de Segur ha aparecido en diferentes ocasiones con pintadas que dañan las históricas piedras. Para eliminar las pintadas es necesario aplicar un costoso tratamiento.

La Policía tiene un catálogo de pintadas
Al tratarse de un grafiti no se descarta una investigación para determinar al posible autor, ya que además de sus iniciales, el estilo del dibujo también podría ayudar a identificarlo. La Policía Local realiza desde hace meses un catálogo de las pintadas que hay en la localidad con sus firmas y estilos para llegado el caso poder imponer sanciones a los responsables. Al tratarse de elementos del patrimonio histórico y en algunos casos protegidos como la iglesia de Sant Miquel de Segur de Calafell, la sanción es mucho más elevada. El Ayuntamiento de Calafell ya ha puesto varias multas a grafiteros, o en su defecto a las familias, para que paguen los daños causados en el mobiliario. Como en su día informó el Diari, el Consistorio ya denunció a un grafitero por un delito de injurias contra un colectivo. El grafitero pintó en la estación de Segur de Calafell que todas las mujeres son putas, lo que le valió la denuncia.