martes, 22 de agosto de 2017

Gràcies, Mossos

COMISARIA DE MOSSOS DE EL VENDRELL

Si alguna vez alguien dudaba de la eficacia de Mossos d'Esquadra, seguro que ya se le habrán disipado todas las dudas.

El cuerpo policial se ha ganado definitivamente el reconocimiento de la sociedad catalana, española e internacional.

Hasta ahora no hemos querido explicar nada, porque así lo pedían Mossos y también, en Calafell, la Policía Local. La rumorología o las informaciones acertadas podían entorpecer cualquier investigación. Pero hay cosas que no se saben y deben saberse. y forman parte de las personas que integran este cuerpo policial que lo ha dado todo.

Desde que se produjo el atentado en Las Ramblas, al que siguió el frustrado en Cambrils, los Mossos d'Esquadra han desplegado un esfuerzo increíble y exitoso para devolver la tranquilidad a los ciudadanos. Y no lo han tenido fácil pues no han contado con la ayuda del gobierno de España en la medida de lo que sería deseable y, mientras se daba por desarticulada la célula y cerrada la operación desde Interior, ellos dijeron que no, que ni hablar. Y así ha sido; la localización en Subirats del último terrorista huido, Younes Abouyaaqoub, es el broche de una operación policial muy compleja, con múltiples operativos simultáneos en diferentes localidades y en la que los agentes de este cuerpo han tenido que emplearse a fondo en varias ocasiones, arriesgando sus vidas sin dudarlo.

Lo que Mossos han demostrado en esta operación es su plena capacidad operativa y el acierto que supuso su creación y despliegue en todo el territorio catalán como policía integral catalana. Desde el mismo momento del atentado, Mossos empezó a difundir información en contra de los bulos que corrían por las redes y también pidiendo que no se difundieran informaciones que pudieran entorpecer sus investigaciones.

El éxito de los Mossos es más destacable porque por una parte el Gobierno y el Ministerio del Interior, con sospechas del secesionismo de sus mandos políticos les ha negado recursos e información de suma importancia. Y, por otro, el lado contrario, el Govern, que no se cortó un pelo con la intención de querer hacer de Mossos una fuerza policial al servicio de unos planes políticos. La policía catalana no debe ser politizada bajo ningún concepto, pero ni unos ni otros lo han entendido. Déjenles trabajar sin intromisiones, que han demostrado que saben hacerlo, y muy bien.

Ahora bien, nadie sabe lo que se ha vivido en las diferentes comisarías de las poblaciones catalanas. Lo vamos a explicar ahora. 

En Vendrell todos los agentes disponibles se pusieron en marcha, tanto los que estaban de turno en el momento del primer atentado como los que no, y también aquellos que estaban de vacaciones que fueron suspendidas voluntariamente, para poder llevar a cabo los controles y operativos de seguridad ciudadana con el máximo número de efectivos disponibles, y la máxima efectividad. En el operativo han participado los miembros de los servicios de información, coordinación y dirección de este cuerpo.

La tensión que se ha vivido en las comisarías, con turnos de 10, 12 y hasta 16 horas, ha supuesto un esfuerzo extenuante. Máxime, cuando en los 2 primeros días, se intuía que podría extenderse una cadena de atentados en otras poblaciones turísticas con máxima ocupación, Calafell entre ellas.

Mossos dispuso patrullas de paisano y de proximidad (una de ellas abatió al último terrorista en Subirats) y hasta hoy, los turnos de todos los agentes han sido maratonianos y, sí, el resultado final ha sido el reconocimiento internacional a la eficacia de Mossos. Pero también debe reconocerse y agradecer su enorme implicación y el árduo trabajo que han llevado a cabo. Hoy, han empezado a dar vacaciones a agentes, extenuados, en la comisaría de El Vendrell (como las demás) que ha sido un hervidero de información, tensión, actividad y trabajo frenético. Se han repartido patrullas entre agentes de paisano, policías de proximidad, control de carreteras, colaborando con las diferentes policias locales del Baix Penedès, entre ellas la de Calafell, con la máxima discreción y con un espíritu de trabajo encomiable.

Hay agentes que están, sencillamente, agotados. Lo menos que podíamos hacer hoy es darles las gracias por su implicación, a pesar de las trabas que han tenido, porque han demostrado que saben estar cuando toca y que su labor ha ido más allá del simple cumplimiento de labores policiales, sin regatear esfuerzos.