jueves, 9 de agosto de 2007

Muerte por Insuficiencia General

Plaza España, Segur; Gasolinera Intermaché, Cunit. Menos de 2 kilómetros, más de 18 minutos. Menos aún que las medias de 13 kms/h que tiene Barcelona capital y provocan quejas diarias.

Madrugada del 05 de agosto, 5.15 horas. Apagón en toda la zona del Baix Penedès. Casi nadie se enteró porque a esa hora o se duerme o el estado de apagón es de tal calibre que no se detecta otro apagón por grande que sea.

Sábado, 15 horas. La presión del agua es ridícula o nula si no hay bomba de por medio.

Caprabo, sábado 4, parking a rebosar. No quedan productos en muchas estanterías. No se puede ir por los pasillos a no ser que lleves machete. Los que tienen cara de mala leche en la cola me suena que son de aquí y el resto son de fuera y tienen asimilado vivir como hormigas.

Aparcamiento en el paseo o calles colindantes. Un espejismo, a pesar de la zona azul que iba a remediarlo y lo único que hace es robar dinero a los que viven todo el año y engrosar las arcas de nuestro ‘modesto’ ayuntamiento.

Compra de pan y pastas, domingo por la mañana… 20 minutos.

Colas, colas, colas.

Trabajo algunos fines de semana. Durante todo el año, cuando he de ir de noche a mi trabajo, utilizo el coche. Estos días no, o voy en moto o acabo hasta los webos de hacer parones. En el puente de Segur, en la rotonda de la Creu Roja de Calafell, en el semáforo de Bellvei…

Entre el exceso de gente que hay y el descuido a que ha estado sometido Segur por los diferentes ayuntamientos cada verano se hace más difícil tener una calidad de vida digna en plena temporada. Los servicios son insuficientes y pasa lo que pasa, que te puedes quedar como el del manido chiste: chinlú, chinagua y chinná.

Y luego pienso en los sueldos de los que debieran ‘coordinar’ todo este desastre y me da la risa tonta. Si cobran el pastón que cobran y el desastre es mayúsculo ¿qué cobrarían si esto fuese un modelo de urbanización sostenible y de turismo educado y respetuoso?. No quiero ni pensarlo. Bueno, sí. Cobrarían menos pues si hubiese personas decentes que llevasen a cabo una política decente, no robarían descaradamente lo que les dan contribuyentes que, en muchos casos, no llegan a fin de mes.