domingo, 10 de junio de 2012

La mano izquierda no sabe lo que hace la derecha


Hoy se cerraba un fin de semana de 3 días en que el HDC Catalunya celebraba su concentración internacional 2012.

Como ya es tradición, el domingo sobre las 11 de la mañana se acercan al "tiro de cerveza" del Coral, que monta unas carpas y una barra exterior y les invita a unas "cerves".

Bien, pues no salgo de mi asombro porque he visto el papelorrio del ayunta-miento, donde dan permiso para cerrar la calle y que así aparquen las motos (hoy habrán venido casi 100). Pero las condiciones son de traca, aquello de "la teoría está muy bien pero no sirve para nada"...
  • las motos que vengan de Cubelles han de dar la vuelta en la rotonda de Avda Francia
  • el acceso a calle Baixador sólo es posible según control de la policía y atendiendo a las fases de semáforo
  • las motos no pueden ir en grupo, han de ir en grupos pequeños para no afectar al tráfico

Hay más, pero con el recorte de la imagen es suficiente. Sólo ha faltado decir "y el propietario del Coral deberá ir vestido de guardia con una leyenda que ponga "Policía Coral" en lugar de "policía local".

Y llega la policía. Esto de las motos lo tienen más que trillado año tras año. Las motos entran en contradirección, todas en grupo, sin ir a dar la vuelta a ningún sitio, se para el tráfico lo justo e imprescindible y todo va como una seda. Y a la hora de salir, se vuelve a hacer lo mismo a la inversa. Perfecto. Como cada año.

Yo no sé si saben que la policía, al inicio de turno, hacen un "briefing" donde se mira todo lo que tienen que hacer. Supongo que hoy saldría el corte de calle y el control de los moteros.

El nombre del megatécnico del informe me lo callo, ya es la segunda vez en menos de un mes que iba a salir aquí. La policía, pues muy bien, como tiene que ser, a lo práctico y fuera líos.

¿A dónde quiero llegar? pues a que todo esto es una payasada más. A que en Cubelles les han dado facilidades a los del HDC y una zona cojonuda para hacer la concentración: los hoteles y negocios de la zona han notado la llegada de 500 motos, moteros, turistas, apasionados de las Harleys... y en Segur un señor que cada año les invita a una caña y paga un seguro de responsabilidad civil, que presenta la instancia correspondiente, que pone dinero de su bolsillo para que sigan viniendo año tras año... se tiene que ver con semejante esperpento.

¿Está claro, no?