martes, 11 de septiembre de 2012

Adios, Mirador

Es un perfil de Segur, un icono del paisaje de toda la vida, debe llevar unos 50 años allí arriba. Empezó siendo un restaurante y ha terminado siendo un nido de ratas y delincuencia.

El próximo lunes, día 24, a las 8 de la mañana, finalmente lo derribarán. Técnicos del ayuntamiento determinaron que el edificio está en tan mal estado que el coste de su rehabilitación superaría en más de un 50% el coste de una nueva construcción, por lo que se ha declarado en estado de ruina.


Claro que si en algo se caracteriza este equipo de gobierno es en que si a Sánchez le gustaba la publicidad, a estos les tira aún más. Fue en marzo de este año cuando dijeron que iban a derribarlo y hasta medio año después no se va a echar abajo. Pero no todo, sólo el edificio principal y algunos anexos. Las casas que están justo debajo de El Mirador no se derriban, porque como tienen 'okupas' viviendo dentro desde hace años, parece ser que hace falta una orden judicial y con suerte espero que antes de terminar la legislatura las puedan echar abajo.
Al fin y al cabo, allí no vive precisamente la jet set. También dijeron en enero que se iba a hacer un paso soterrado en la calle Pisuerga, pero de momento seguimos todos a la espera de que pongan, aunque sólo sea por hacer algo, la primera piedra, o nos cuenten cuándo puñetas lo van a empezar.

En estas fotos que hicieron algunos miembros del blog, (Pere y Sonia) en enero de 2010, se puede apreciar el estado en que está la edificación y las casas que no van a derribar. Aquello es un foco de suciedad y durante mucho tiempo lo ha sido de delincuencia.

Los vecinos de Segur no sé cómo se lo tomarán, pero los Mossos sí que estarán un poco más contentos porque se han dado un hartón de subir de patrulla por allí arriba. Pero si lo tiran ¿por qué no todo? No se acaba de comprender que echen abajo un edificio emblemático y sin embargo los focos de delincuentes queden en pie. A pocos centenares de metros de El Mirador hay una casa abandonada donde hay delincuentes de los verdaderamente peligrosos.