jueves, 25 de julio de 2013

Miembros de Cruz Roja salvan la vida a un bebé en Calafell

 
El pasado domingo vigilaban la playa como cada día. En el puesto de Cruz Roja de Mas Mel de Calafell. Parecía una jornada tranquila. Pero la urgencia no llegó del mar. Ni siquiera de la playa.

José Cruz y Cristóbal Amaya estaban en su puesto cuando los nervios y el miedo y la desesperación llegó a sus espaldas. Un hombre llevaba a una pequeña en brazos. «No puede respirar», repetía quien era el padre de la niña.

«No había tiempo. Había que hacer algo», relata Cruz. Los miembros del puesto de socorro de playa llamaron a los equipos de emergencias médicas. Ambulancias y equipos médicos estaban de camino, pero el socorrista debía aprovechar un tiempo que se corría a velocidad de vértigo. Un tiempo en el que estaba en juego la vida de la pequeña. Alrededor la desesperación de la familia y de numerosos bañistas.

La niña, de cuatro meses, estaba acostada en su casa y le dieron unas arcadas e ingirió su propio vómito. Entonces dejó de respirar.

‘Tenía posibilidades’

Cruz insufló a la pequeña. «Normalmente se hace en cinco ocasiones. Con tres reaccionó. Ahí vi que tenía posibilidades». Cruz la incorporó. La pequeña abrió los ojos. «La giré para que los padres la viesen que se recuperaba». Y siguió con la reanimación.

Cuando llegaron las ambulancias y los médicos de forma rápida, la niña estaba recuperada pero se optó por un traslado al hospital de Santa Tecla. Por la tarde ya estaba en casa.

Esa misma tarde el abuelo fue hasta la caseta en la que los socorristas seguían vigilando la playa. No se necesitaban muchas palabras. La mirada lo dijo todo.

José Cruz y Cristóbal Amaya, los socorristas que atendieron a la pequeña y a los padres, explican que «también ellos actuaron correctamente. Llevaron a la niña al puesto de socorro».

Como si su actuación fuese lo más normal del mundo, seguían con toda tranquilidad velando por las playas. Pero quien se bañaba junto a la caseta se sentía más seguro. Quizá ahora respeten más sus consejos y valoren la presencia de los socorristas en la playa.