martes, 29 de octubre de 2013

Jordi Sánchez quiere volver, pero no tiene con quién


Este domingo, en TV Vendrell, emitieron una entrevista al exalcalde Jordi Sánchez. Es la repetición de la primera emisión, del lunes 21. Podrán oírla cuando TV Vendrell la ponga en su web de tv a la carta. Durante la entrevista no hubo nada nuevo. Muy malos los demás, muy bueno yo, me sigo escuchando cuando hablo y un poco de todo aquel Sánchez poco socialista y desconectado del ciudadano.


La entrevista finalizaba con "la pregunta del millón": ¿volverá a la política? Jordi Sánchez responde...

- Bien, en principio mi decisión (de irme) fue sincera, creo que hice una etapa y en principio tenía que tomar -contra mi voluntad- una decisión, un acto de valentía conmigo mismo, a veces la misma palabra que encaja es 'dignidad' ¿para qué quedarme? ¿para cobrar 500 cada mes? 

Habla sobre el cainismo, como si él hubiese tomado esa decisión de irse por culpa del cainismo, y, finalmente dice que como quiere mucho a Calafell, no descarta nada sobre volver. Dice que no sabe qué pasará mañana pero "fins avui no hi ha res". Y dice que no ha puesto los pies en la sede del PSC desde que tomó aquella decisión...

Vale, hombre, vale.

Y yo, que no me lo creo.

Jordi Sánchez lleva tiempo manteniendo contactos para ver si es posible regresar a la política municipal. Esa es la verdad.

Últimamente lo ha intentado con una formación que tendrá carácter municipalista pero será un partido grande. No quieran que hoy les explique más ya que, si lo hago, eso le podría allanar un poco el camino a Olivella y, desde luego, no es ni mi intención ni la de nadie de este blog que Sánchez pueda volver pero, tampoco, que Olivella pueda continuar siendo alcalde. Porque nuestra población no se merece la mala suerte que tiene. Sánchez era malo, pero Olivella es "la criatura del pantano", vestido con piel de cordero. Pero no es un lobo, es una hiena.

Esa "decisión digna" de Sánchez, no fue tal. Ya que ha accedido a ser entrevistado, hoy puedo explicarles que su marcha no fue una decisión propia y digna sino todo lo contrario, una decisión tomada por el PSC de Calafell y a la que él se resistió todo lo que pudo.

Sánchez estaba convencido de ganar las elecciones pero aquel POUM y el remate final del carril bici por sorpresa, fueron la saeta que le dió pasaporte.

Elecciones municipales en Calafell 2011
2441+1026 (CiU+PP) = 3467    11 regidores
1916+870 (PSC+UAM) = 2786     10 regidores

Diferencia de votos entre gobierno y oposición: 681, gracias a la ley de Hondt, 1 regidor

Realmente son muy pocos, pero ese regidor de más significó una reacción en el PSC, pidiendo ya la renovación que, además, Sánchez había prometido si perdía algunas elecciones. Eso lo podrán oír en la entrevista. Pero no es verdad lo que cuenta Sánchez en la entrevista. O ha utilizado al periodista o bien no dice la verdad con alguna intención.

Lo que sucedió a partir del 23 de mayo de 2011 fue lo siguiente:

El mismo Sánchez entró en una dinámica, mientras era alcalde, en que prácticamente eran él y su mujer los que tomaban las decisiones sin contar con nadie más. Ni siquiera con los regidores de su propio partido. Al final, la propia ejecutiva firmó que él abandonara el partido. De una cosa a la otra sucedió lo siguiente:

Lo primero que le dijo el grupo municipal del PSC, fue que plegara, dado el resultado electoral y que cumpliera lo que dijo una vez, que si perdía elecciones, se iría. Eso, ocurrió del lunes al jueves tras las elecciones (23 a 27 de Mayo). Todo el grupo municipal, menos dos personas, le dijeron, además, que era el momento de hacer un relevo generacional, de modelo, de maneras de hacer. Sánchez dijo que si querían su cabeza en una bandeja o qué, cabreado y trabajando el "caire victimista". Dijo que le dejaran unos días para ver que salida profesional buscaba y como encarar su vida, pero fue llegar a su casa y al día siguiente ya estaba llamando al partido para evitar que lo convidasen a marchar los del PSC Calafell.

Como no quería dar su brazo a torcer, se reunió a la ejecutiva y de 9, 5 firmaron para que plegara. De los 4 que no, dos eran Sánchez y señora. Se le dijo que, ante el voto con mayoría de la ejecutiva, si no plegaba, se disolvía la ejecutiva y se nombraría una gestora. Ante eso, Sánchez vió que no tenia nada que hacer porque si se disolvía la ejecutiva él dejaba de ser primer secretario. Al verse entre la espada y la pared, cedió, pero no sin llamar antes a Tarragona y a gente del partido y de todas-todas intentar que hubiera una especie de pacto para que él siguiera ahí como fuera.

Como no plegaba el tío, hubo una reunión en la sede, de unas 30 y tantas personas, que una por una le cantaron la caña a Sánchez. Al final, salió de allí con un cabreo enorme, eso el viernes 27. El lunes 30 aún seguía diciendo que se lo pensaran, que lo dejaran de regidor, pero se le dijo que ni hablar, que ¿cómo esperaba que se presentara una nueva forma de hacer las cosas si seguia él ahí metido? manteniéndole con 500 euros en una silla y por otro lado estar hablando de un discurso de novedad, pues iba a ser que no. La militancia, la ejecutiva, todos a favor de que plegara.

Sánchez intentó quedarse de todas las maneras posibles y como no cedía, al final se encontró a casi todos los militantes que se reunieron para decirle que se fuera de una vez. Se fue haciendo ver que todo era una decisión suya, se acordó que se le dejaría irse con dignidad diciendo en el pleno municipal que se iba como decisión propia.

Ahora, como habla de cainismo y quiere volver a entrar en política, como ya ha mantenido contactos para ver por donde entra, es momento de explicar la realidad de la marcha de Sánchez. Su propio partido le pidió que se fuera porque no hizo las cosas bien. Si eso es cainismo, como dice Sánchez en la entrevista, pues es que ese hombre aún no lo ha superado. Al PSC Calafell les costó mucho conseguirlo. Y es que parece que la poltrona los atrae y cuando están ahí, no se les despega ni con disolvente.