miércoles, 15 de agosto de 2012

Crepes: Estampas muy veraniegas


Es la creperia de Cunit, en la paradetas que se montan cada día en el paseo marítimo. Cada noche hay cola para cenar una crepe y muchos, luego, directos al agua. Los precios, ni baratos ni caros, una crepe de bacon con jamón, queso, cebolla, especias y bien preparada sale por cinco euros. Y muchos tiran por las crepes saladas como esta.

Los niños siguen con las clásicas nutella - nocilla - caramelo, más baratas. Cuando son tropel oyes la frase manida de "no, ya os hago algo en casa y venimos otro día" (la crisis aprieta, hace unos años la cola era aún más inmensa).

De un tipo u otro, da igual, la cuestión es que durante las horas de la tarde se forma una cola que a veces corta el paso del paseo marítimo. Una cena diferente.

Estampas de un verano que entra en la recta final. Paradas que mezclan el olor del incienso con las cocas, las almendras garrapiñadas, las crepes acabadas de hacer, los pasteles de crema, las chuches, el olor a guiri-gamba y a aftersun.

Luego volverá la normalidad, poder pasear sin molestar ni ser molestado, se irán los policías montados del Canadá, las patrullas que hay en el paseo se dedicarán vigilar a los malos y no a los manteros por las noches porque los manteros también se habrán ido sin necesidad de trípticos ni porrazos y volverá el curso político a retormar su actividad normal (el toma y daca incesante) mientras que los ciudadanos de Segur disfrutaremos otra vez de un paseo semivacío, playas limpias sin hamacas reservando la primera fila, ir a por el pan sin ver colas de gente con malacara y movernos con la calidad de vida que vinimos hace muchos años a buscar.

Y así hasta el próximo año, unos meses de paz y buena vida. Aunque sin la parada de las crepes de verano... hmmm.