miércoles, 19 de diciembre de 2012

Poema a nuestros ilustres regidores y alcalde

Entró un comentario con un poema esta mañana que es tan bueno para comprtir en una entrada. Gracias al anónimo poeta de lo político porque el poema es brutal.


Dígame, si puede, señor alcalde,
pues fatigado estoy de esta ignorancia,
cuánto ha cambiado su circunstancia,
¿no podría usted trabajar de balde?

Dejemos que su sabia ciencia salde
la absurda palabrería rancia,
de las bocas donde el vino se escancia,
y hagamos que la mentira se escalde.

Todo ello, claro está, si es que podemos,
porque vuelan las nuevas en los palcos,
se anida el rumor en los lagares,

¿se puede negar lo que todos vemos:
chanchullos, dietas, ruinas y desfalcos?
Esa es mi denuncia, ésos sus altares.

Dígame, señor alcalde
sentado en su poltrona
sin trabajar de balde
con la rubia culona
la histérica contable
el niño de papá
el regidor jeta
la iluminá
y el metralleta
María la callada
Juanjo el Facha
cagada tras cagada
¿esto no le empacha?

Dígame señor alcalde
de tanto comer de balde
de reirse del ciudadano
déjeme felicitarle
déjeme gritarle
¡que le den por el ano!