jueves, 18 de abril de 2013

Grafitis y grafiteros, un daño económico y social


Es el exterior del Pavellò Jaume Vilamajo, donde últimamente, a parte de niños normales, con cerebro y futuro, se junta una purria que viene del submundo. Ayer se publicó aquí la historia completa de la última pelea programada entre adolescentes que resuelven así sus diferencias, al más puro estilo de bandas callejeras.

Hay, sin embargo, otros parásitos dentro del colectivo de los "american boys". Me refiero a ellos como american boys porque se traen todo el material de deshecho de la cultura americana: esas gorras bajo el chandal y esas pintas que parecen escapados de un circo, los pantalones cagaos (señal, en prisiones de América, de que quieres que te profanen por detrás lo más suciamente posible, cosa que ellos no saben), tribus urbanas de un nivel cultural que a duras penas es de quinto de primaria, que no leen, que no saben hablar correctamente y escribir ya es una hazaña si en tres palabras no cometen una falta. La juventud que no encuentra trabajo, emigra. Estos se quedan aquí, viven de los padres, sus trapicheos y pillar lo que sea. El que tiene curro es el rey.


Panorama lamentable, pero las partidas de educación, enseñanza, cultura, no van al alza tampoco. Y esta gente acaban como inadaptados sociales. Su única protesta, además, la dirigen hacia las personas equivocadas. Como hacen los grafiteros.


Ya casi está terminada de pintar la fachada del Palau Jaume Vilamajó, de Av. España. Durante estos días, tres operarios están repintando los muros, haciendo desaparecer todos los grafitis. ¿Cuánto durará libre de ellos? Pues seguramente poco.

Si miran este otro grafiti verán que inicia con YE+. El yemas, ¿les suena?. En Segur hay pintadas del Yemas en todas partes. Y siguen apareciendo, en el paso de la estación, en las calles del centro, en la avenida España.

 

Lean este artículo de Diari de Tarragona y vean lo que nos cuestan a todos las "gracias" de estos descerebrados. Más de 25.000 euros al año en limpiar sus vómitos y firmas en las paredes.


Lo peor del caso es que los menores se sienten impunes y, los que no son menores, les da exactemente igual. El Yemas es éste, el que va vestido de chandal de... de... de algo, armado con sus esprais y rotuladores. Todo un ejemplo.


La foto es de su facebook, que lo tiene abierto y se puede ver lo que haga falta si alguien quiere meter mano al asunto (Clavero no, ese sólo quiere dimitir). La casa de este personaje, en cambio, está impoluta. Sus paredes, ni muro exterior ni fachada ni paredes de la vivienda, no tienen ni una sola muestra de grafiti. Ayer se pasó uno del blog a echar un vistazo y la pintura, la única que hay, es la que luce impoluta en la fachada. No deja de ser curioso que se dedique a pintarrajear las paredes de los vecinos del municipio y mientras tanto las suyas no lo haga. Si es arte, se podía pintar su casa entera (si es que es suya, claro, no de padres o abuelos).

No crean que el ayuntamiento no se esfuerza en luchar contra los grafitis. Dependiendo del tipo de grafiti, en 24 horas lo han eliminado. Por ejemplo, si aparece un grafiti como éste:

Apareció un 30 de abril de 2012 y al cabo de unas horas vino la brigada, corriendo, a borrarlo.


Igual que sucedió con el grafiti (Ladrones, decía) que hubo en la fachada de la sede de CIU.

  

Mientras, fotografías como la superior, nos llegan por correo, enviadas por personas que respetan el entorno, la vía pública y que les gustaría, como a nosotros, que las medidas que se tomasen con los grafiteros fueran severas. Si no hay colaboración ciudadana y si el regidor de gobernación se lo toma con calma, el regidor que borra los grafitos (JJGarcía) no terminará nunca y, mientras, ésta es la imagen que se da al turismo, sin ir más lejos.