jueves, 9 de mayo de 2013

Los irreductibles del carrer Baixador

Son como aquella aldea gala que resistía al invasor, contra viento y marea, gracias a una poción mágica que les daba fuerza sobrehumana.


Lo raro de los galos del carrer Baixador es que no tienen ningún druida, ni poción mágica ni un Obelix que reparta tortas. 

Aguantaron el plan de movilidad del POUM. Lo aguantaron después de que al principio supieran que les querían echar abajo sus negocios. Aguantaron carros y carretas y fueron los que abrieron fuego con las manifestaciones contra el POUM de Sánchez. Se hartaron de poner instancias, pero nadie les hizo caso.

Y ahora se encuentran con algo mucho más sorprendente aún. Si en tiempos de Sánchez se manifestaban contra el faraón que quería derribarles los negocios, en tiempos de Olivella manifiestan que quieren ser incluídos en el Plà de Mobilitat, lo han pedido de palabra y con cuatro instancias... ¡¡y no les hacen ni caso!!

Así es. El tramo de la calle Baixador que va desde la estación hasta la C31 frente al edificio de correos, es una calle que se ha ido degradando con el paso del tiempo. Resulta que para ir en coche desde la estación hasta cualquiera de los locales comerciales hay que dar una vuelta de órdago. Y yendo por la C31 en dirección a Calafell, lo mismo.

La culpa la tienen estas dos señales y los que decidieron un día terminar con la actividad en la calle.

Y no es un tema que venga de nuevo. En marzo de 2009 se recogían las quejas en este blog. Después vino el POUM, que culminó en una manifestación de las que hacen época. Y en Baixador siguieron pidiendo que les hicieran caso. Sánchez perdió las elecciones y llegó Olivella.

De Guatemala a Guatepeor, porque Olivella les dijo que les escucharía, aparece por allí cuando hay Harleys y cerveza gratis y además puede salir en la foto, pero... ni caso.

Los comerciantes reclaman que se hagan unos cambios en la calle para que los que salgan de la estación pasen por allí, que no sea una calle casi muerta. Reclaman que se les escuche y piden tener una reunión con el alcalde y el regidor correspondiente. Desde el ayuntamiento les dicen que no se preocupen que ya vienen. Y no viene nadie. Entonces ponen 4 instancias el día 18 de marzo de este año. Y tampoco viene nadie. Dos meses esperando, el plan de movilidad que ya se pone en marcha y ni siquiera les han llamado.

¿Qué quieren? Un semáforo, dos direcciones, borrar una isleta pintada. Nada del otro mundo. Que la calle se dinamice, esa palabra que tanto usan algunos regidores, dinamizar. Aunque algunos de ellos la convierten en dinamitar. 

El ayuntamiento anuncia a bombo y platillo el plan de movilidad, la reordenación de las calles por encima de la C31. Y esos comerciantes, esta vez, no se oponen. Todo lo contrario, piden ser incluídos en ese plan. Pero es que ni así les han hecho caso.








Les cuento un cotilleo. Olivella, además de cabreado, está nervioso porque no ha salido bien parado con el tema de las estaciones llenas de meados, sucias, sin taquillas ni cafetería. Me refiero a la inoperancia que ha mostrado mientras que otros han actuado bien y rápido.

Pero de donde no hay, no se puede sacar. O dicho en LAPAO, "D'on no n'hi ha no en raja". Con lo fácil que sería hacerles caso, gestionar lo que piden y luego llamar al iaio fotógrafo para hacerse fotos y enviarlas en nota de prensa, todos sonrientes y ufanos, encantados de conocerse. Por ejemplo