domingo, 25 de noviembre de 2012

El agüelo y la bola de fuego sobre el mar


Es algo que en principio parecía serio. De hecho, a las siete de la tarde las redes sociales empezaron a hablar sobre una bola de fuego en el mar, la policía buscando una avioneta... ¡tate!

Efectivamente, había un vehículos de Mossos aparcado en el paseo de Cunit (en contradirección, según las malas lenguas), vehículos de la Policía Local en el paseo, otros en Cunit con las luces azules encendidas.



Y empiezan a sonar los teléfonos de amigos y amigas, miembros y miembras, taxistas y taxistos de este blog-bloga. "Oyeee, que ha caído una bola de fuego en el mar y huele a chamusquina, que están los helicópteros y las patrulleras buscando porque es un avión"

Un helicóptero de salvamento, la patrullera de la Menetérica, la policía local de Calafell y Cunit, el regidor de Seguridad Ciudadana de Cunit, aviso de los bomberos, pescadores que se ofrecen a ayudar. 
Vale, pero ¿ca' pachao?

Las preguntas en el paseo a los paseantes, que se habían acumulado mirando el helicóptero y las patrulleras con los focos encendidos, tampoco conducen a mucho porque para unos era un avión que había caído, otros juraban que unos contrabandistas (¿en día con luna?) que los había visto la policía y se metieron en el mar, para otros se había caído una avioneta, otros decían que eran contrabandistas y la avioneta chocó con un barco, que había explotado un barco. Vaya, que sólo faltaba uno que, al ver a tanta gente en el paseo dijera "oiga, perdone... ¿cuándo empiezan los fuegos?". No se sabe si la concejala de turismo se puso el traje de hacer sardinas, ante la posibilidad de rascar votos ni vino la espantaespíritus a conectar cósmicamente con la bola de fuego extraterrestre.

Pero que hay algo donde prima el cachondeo celtíbero, la cuchufleta y el descogote. Es el sentir popular. Y cuando se sabe que un abuelete había visto una bola de fuego cayendo en el mar... el sentir popular, hoy en forma de facebook, se desmadra.

Lágrimas de risa, sin paliativos. Lo bien que nos lo hemos pasado al saber que no fue nada, sólo un abuelete y una bola de fuego sobre el mar.